Hola, queridos seguidores.
Como lectora y escritora siempre me ha preocupado saber las fronteras exactas que delimitan los diferentes géneros literarios. Tras leer el magnifico libro de Orson Scott Card Cómo escribir ciencia ficción y fantasía, las ideas me han quedado mucho más claras. Al igual, Scott Card nos hace un profundo hincapié en que los géneros son una construcción de la propia industria editorial más que una delimitación literaria a pesar de que compartan una amplia cantidad de lectores. Para Orson, el único momento donde es realmente relevante saber si una historia es de un tipo u otro es cuando la estas escribiendo. Sobre la existencia real de los géneros literarios tiene un magnífico artículo Rafa de la Rosa que podéis consultar aquí.

Así pues, una vez llegados a este punto, ¿qué parámetros hacen que una determinada obra se clasifique como ciencia ficción o como fantasía? Aquí tienes la lista de diferencias fundamentales que vas a encontrar entre los dos géneros.

No perderse entre las definiciones lingüísticas de los géneros literarios es toda una hazaña. Sigue la luz.

1. Aplicación de las reglas.

Es sencillo. Si la historia que tenemos entre manos sigue las normas básicas de la física, la biología y las matemáticas, es ciencia ficción. Si hay elementos cuya explicación es imposible mediante la ciencia, como ocurre con la magia, es fantasía.

Esto no quita que una historia en que se viaje a la velocidad de luz deje de ser ciencia ficción. Einstein estableció con su teoría de la relatividad que cualquier cuerpo que alcanzara la velocidad de la luz se transformaría en energía, pero es plausible que en un momento de máximo desarrollo científico se encontrase la manera de aliviar este problemilla. Además, el novelista puede inventar una solución más o menos imaginativa para este hecho, pero la explicación científica ha de estar.

Sin embargo, la existencia de razas humanoides tales como elfos, enanos, goblins u orcos son elementos propios de la fantasía puesto que es del todo imposible que existan. A no ser que estén viviendo entre nosotros, camuflados esperando su oportunidad, pero eso ya sería otra historia que contar. Lo que queda claro es que la fantasía está exenta de dar explicaciones científicas a los acontecimientos que se producen en ella, aunque como toda historia requiere de lógica narrativa y una vez establecidas una normas determinadas, seguirlas dando rienda a la imaginación.

2. La creación de mundos: posible vs imposible

Dentro de la ciencia ficción encontramos multitud de escenarios históricos, basados en el presente, el pasado o el futuro de la humanidad pero siempre plausibles. La ficción especulativa se mueve en un amplio abanico de posibilidades que van desde las ucronías que afectan a un momento concreto del pasado, a las historias más imaginativas de conquista espacial o las visiones postapocalípticas del un planeta Tierra castigado por la insensatez de sus habitantes. Hay mucho trabajo de creación de mundos en estas historias, no os dejéis engañar por el hecho de que parten de un supuesto real, la elaboración que hay detrás de ellos es inmensa.

El viaje en el tiempo y el viaje más rápido que la luz respetan la verdadera frontera entre ciencia-ficción y fantasía: tienen metal y plástico, y usan maquinaria pesada, así que son ciencia-ficción. Si tengo gente que haga cosas mágicas e imposibles con golpes de talismán o rezando a un árbol, es fantasía; si hacen lo mismo pulsando un botón o trepando por una máquina, es ciencia-ficción.
Orson Scott Card.
Cómo escribir ciencia ficción y fantasía

En la fantasía asistimos a todo un despliegue de worldbuildg para inventar mundos enteros con sus sus sistemas de gobierno, religiones y razas, entre otras cuestiones a tener en cuenta a la hora de enfrentarse a esta titánica tarea. Por mucho que nos pese, la Tierra Media, Nunca Jamás, Camelot o Macondo no existen ni es probable que lo hagan. Son mundos maravillosos que nos alejan de la realidad, nos permiten evadirnos y llevarnos a destinos que no podríamos alcanzar ni con el más veloz de los cohetes. Esto determina que queden encuadrados dentro de la fantasía. Por supuesto, hay historias de fantasía que ocurren en el mundo real o incluso en dos planos, uno real y otro fantástico al que podemos llegar atravesando un armario por ejemplo (Las crónicas de Narnia – C. S. Lewis).

3. Finalidad.

Los seres humanos son los organismos más inteligentes del planeta Tierra. Y sin duda los que más falta de sentido común tienen. Si algo indiscutible tiene la ciencia, es que sus avances se pueden usar tanto para hacer avanzar el mundo como para hundirlo. La ciencia ficción clásica tiene como intención principal crear conciencia de las catastróficas consecuencias que pueden derivar de la conducta humana. Una de mis obras favoritas de este género es Un mundo feliz de Aldous Huxley, que nos presenta una sociedad teóricamente utópica que esconde el terrible motivo por el cual sus individuos aceptan de primeras su estatus sin rechistar.

En los reinos de la fantasía, que igualmente pueden discurrir por oscuros senderos, la intención es menos profética, en cuanto a que el mundo en el que ocurren no es el nuestro, y no por ello dejan de tener enseñanzas a tantos o más niveles que la ciencia ficción. Por supuesto, depende del tipo de obra que analicemos, no va a contener el mismo tipo de enseñanza Blancanieves y los siete enanitos que Canción de Hielo y Fuego, ¿o sí? Al fin y al cabo la madrastra acaba muerta y picoteada por los buitres después de caer desde un precipicio y todo por un problema de celos. Me pregunto que opinará Lysa Arrym de ello.

Ciencia ficción versus fantasía

Bonus: No todo es blanco o negro.

Actualmente existen multitud de obras híbridas que mezclan ciencia ficción y fantasía, en mayor o menor medida, dando lugar a lo que se conoce como ciencia ficción fantástica o fantasía científica. La serie británica Doctor Who, encajaría bien en esta definición, ya que a pesar de contener multitud de elementos de ciencia ficción como son los viajes en el tiempo, el destornillador sónico o la explicaciones racionales a los acontecimientos, muchos de los peligros o situaciones que se cuentan son eminentemente fantásticas.

En conclusión, aunque los límites entre ambos géneros están ahí y debemos conocerlos, las fronteras entre ambos pueden desdibujarse bastante. Tanto como lectora como escritora, me gusta leer ambos y mezclaros sin miedo en mis relatos, a pesar de que en un futuro esto me pueda traer algún quebradero de cabeza editorial. Al fin y al cabo, eso es en lo que consiste la literatura. En experimentar, escribir, leer, volver a leer y dejarnos llevar a otros mundos probables o imposibles pero siempre emocionantes.

Y dime, ¿prefieres ciencia ficción o fantasía?
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Fuerza y valor.