//Un lugar en el cielo – Crónica de Cyan V

Un lugar en el cielo – Crónica de Cyan V

Terminar un relato, un libro o una carrera produce un placer indescriptible. Es la satisfacción de sentir que eres capaz de llevar a cabo una tarea, cualquiera que sea, y salir airoso. Hecho es mejor que perfecto, porque al releer los demás capítulos de Crónica de Cyan para refrescar la mente, veo pequeños fallos que pulo sobre la marcha. El día que decidamos esperar a que nuestra vida sea perfecta para empezar a escribir mataremos nuestro sueño literario. Muchos, como tú y como yo, hemos caído en este error. Recuerda que lo más importante cuando el abismo se cierne sobre ti es empuñar tu sierra circular -metafóricamente hablando-, y continuar avanzando, un paso después de otro.

Crónica de Cyan es sólo un pequeño apunte al borde de un universo incandescente. Uno que lucha por salir de mi mente y plasmarse en el papel en forma de novela. Si estoy aquí es porque, si eres escritor, quiero enseñarte cada escalón que conquisté en el camino para que sepas que tú eres capaz de lograrlo igual que lo haré yo. Si eres lector, quiero mostrarte un universo en constante cambio, que evoluciona y muta como un ente con vida propia.

Es por todo ello que la semana que viene vas a recibir una sorpresa. Te llegará al email si estás suscrito a mi cuenta de correo, así que vigila la carpeta de spam. De todas maneras, querido seguidor, te avisaré por Twitter y Facebook. Mi primera newsletter lleva en preparación casi semana y media, y aunque espero que los suscriptores vayan creciendo poco a poco, es de ley que tú, que me apoyaste desde el principio, te enteres de primera mano de las novedades y sorpresas que van a entrañar estos correo quincenales.

Sin más te dejo con el esperado desenlace. Y recuerda, este es el final de esta serie de microrrelatos pero no es el final de Cyan.

Es un placer contar contigo en mi aventura.

Crónica de Cyan V – Un lugar en el cielo.

Las chispas y el polvo de hueso lo llenaron todo en un instante.

> Perfil de memoria actualizado.

> Suprimir respuesta emocional básica.

Tengo que revisar los sensores emocionales. No consigo mantenerlos apagados y eso puede pasarle factura a Abel, ya que ni siquiera me he molestado en calcular una curva de probabilidad acerca de realizar un trasvase sin el instrumental adecuado. Aunque, bien visto, la probabilidad es ya baja sin calcularla. 

Tomó aire profundamente y lo fue soltando despacio mientras contaba de uno a diez. La sierra seguía conectada pero a una distancia prudencial del que había sido su mayor apoyo los últimos diez años.

Violeta no se molestó en tomar el desinfectante y los guantes que, por inercia, llevaba en las bandejas de material. Si el transvase no funcionaba, Abel estaría muerto sin importar el riesgo de infecciones. Conectó un medidor de signos vitales portátil, para asegurarse de que el que el corazón seguía en marcha mientras preparaba un balde con agua y diferentes sales que fue disolviendo tras pesarlas una a una.

> Ruido ambiental al 100%. Conversación detectada:
— Sí, teniente. La puerta está sellada y suponemos que Atwood está dentro. Desconocemos su estado. Exacto. Vamos a echar la puerta abajo con explosivos. Sí, sí, los están trayendo.

Llevó el recipiente y el único ordenador de la sala junto a la cabecera de la camilla dónde estaba echado Abel. Los pitidos de su corazón eran tenues y Violeta sabía que si no comenzaba ya, perdería toda oportunidad. Abrió por completo, con ayuda de la sierra la parte superior del cráneo e insertó cinco pequeños electrodos en lugares estratégicos del cerebro. Después inició el programa de transvase desde el ordenador, y una vez transcurridos unos minutos, extirpó la masa cerebral de su amigo y la introdujo en el tanque salino. Apagó el medidor para no desconcentrarse con el largo pitido que señalizaba la muerte del cuerpo de Abel.

En condiciones normales, el transvase llevaba unas 24-48 horas dependiendo de la edad y condición física del sujeto. Esta vez tendría que ir por el camino rápido, improvisando y sin el material más adecuado, con el riesgo que ello conllevaba.

> Conectada correctamente a portátil-morgue-2A
> Inicializando transvase: error en la conexión, sujeto no encontrado (1)
> Inicializando transvase: error en la conexión, sujeto no encontrado (2)
> Inicializando trasvase de emergencia: buscando sujeto.
> Transvase de emergencia inicializado con éxito: 1% transvasado.

Las manos de Violeta temblaban mientras observaba las pequeñas descargas que producían los electrodos a intervalos regulares. Volvió por enésima vez a actualizar su perfil de memoria y a desconectar sus emociones. Poco a poco fue recobrando el dominio sobre su cuerpo y sus sentidos. Los ruidos tras la puerta eran tenues pero no tardarían mucho en llegar con los explosivos.

> Transvase de emergencia en proceso (45%)

Los transvases de emergencia eran claramente más rápidos pero menos fiables. De nuevo se empezaron a escuchar voces junto a la puerta. Unos pasos fuertes, que rezumaban seguridad se aproximaron el máximo posible.

— ¡Violeta! — gritó una voz profunda y grave al otro lado de la puerta metálica de la morgue — . Soy el Teniente Leresma y estoy al cargo de esta base. Si no sales yo mismo me ocuparé de poner suficientes explosivos como para volar todo el edificio. Tienes diez minutos mientras los colocamos.

— Le recuerdo que su compañera, la capitana Atwood está aquí dentro también — dijo Violeta, decidida a ganar algo de tiempo — ¿Piensa volar por los aires al personal a su cargo?

— Por supuesto — la risa desagradable del teniente repugnó a Violeta — . Si con ello atrapo a la criminal más buscada de la Unión de Ciudades libres, ¿quién me lo va a recriminar? Atwood será enterrada con honores de héroe y usted en una fosa — el teniente Ignacio Leresma parecía escupir las palabras más que pronunciarlas —.

> Transvase de emergencia en proceso (99%)
> Perfil de memoria actualizado

Violeta dio por concluida la charla al escuchar como Leresma dejaba de dirigirse a ella y empezaba a gruñir órdenes a sus inferiores, los cuales las acataban sin protestar. Esperó pacientemente al 100% de trasvase para Abel y actualizó una vez más en pocos minutos su perfil de memoria.

Se dirigió a la puerta, levantó la palanca de seguridad y se encaró con Leresma.

— Buenas noches, teniente — dijo la mujer sonriendo de oreja a oreja.

El disparo no se hizo esperar.


El sol del mediodía iluminaba el centro histórico de forma casi mágica. Abel y Violeta estaban sentados en un banco de piedra contemplando el bullicio de turistas que se arremolinaban junto a la enorme fuente del centro de la plaza.  Se levantaron y comenzaron a andar por las calles adoquinadas.

— ¿Qué ha pasado? — preguntó Abel como si hubiese despertado de un largo sueño.

— Lo que ha pasado es que te he tenido que transvasar — Violeta encogió los hombros al ver el mohín de Abel al escuchar la palabra ‘transvasar’—. Lo siento, no me quedo otra opción, la próxima no dejes que te atrapen.

— Ya bueno, la próxima vez no me saques de la cama a las tantas para arreglar otra de las trastadas de Stephen — Abel se quedó pensativo unos segundos — . Aunque supongo que no habrá una próxima vez para mi cerebro.

— No te preocupes, en cuanto te acostumbres a tu nuevo cuerpo — Violeta sonrió de nuevo ante la cara de asco de Abel — ni echarás de menos el viejo. Ahora puedes ser quién y lo qué quieras. Tenemos que buscar un disfraz perfecto y ocultarnos.

— ¿Dónde estamos? — dijo Abel contemplando la magnífica torre a la que habían llegado. Era de planta cuadrada, y una curiosa veleta con forma humana coronaba el campanario —. Supongo que este lugar no es real.

— No lo es pero lo fue. Es un vestigio de archivo de la antigua Tierra, la ciudad que me vio nacer como humana y en la que vivió mi familia antes del Gran Desastre del 2122. Cuando nos fuimos apenas era un bebé y este lugar, junto a la Giralda —Violeta señaló la torre junto a ellos —, es el que tantas veces me mostró mi madre cuando la nostalgia la abrumaba — Violeta se limpió una pequeña lágrima con el dorso de la mano, daba igual cuantas veces desconectara sus emociones, su madre traspasaba todas las barreras —.

— ¿Estás bien? – Le preguntó Abel envolviendola en un abrazo —. Entonces,  ¿cómo hacemos para salir de aquí? No me malinterpretes, esta ciudad es preciosa — las luces y el sol eran tan nítidos y calientes que Abel se preguntaba cómo podía haber vivido tanto tiempo sin ellos en Cyan —. Pero me gustaría tener dos piernas. Y dos brazos. Y ajustar cuentas con la capitana Atwood.

— Pues no sé si eso último va a ser posible, pero antes de volver a la esfera real déjame que te enseñe todo lo que se puede hacer en el mundo virtual de Las Ciudades Libres. No tenemos prisa porque aquí el tiempo transcurre mucho más lento y tú querido amigo — le devolvió el abrazo—, aún estas convaleciente.  Empecemos por Sevilla y después el resto del universo. Allá vamos.

Hasta aquí, Crónica de Cyan. Espero que hayáis disfrutado de la aventura. En noviembre comenzaremos otra serie de cinco microrrelatos cuyo protagonista principal será Stephen y que contará con alguna intervención puntual de Abel y Violeta. De momento dejemoslos descansar, que después de tanto cerebro para arriba y para abajo se lo tienen merecido.

¿Te ha gustado el final de la serie de microrrelatos? Cuéntamelo en los comentarios.

Nos vemos la semana que viene con un nuevo artículo de ‘La Ciencia de la Ficción’ y con el estreno de la newsletter. Un abrazo.

By |2018-05-31T17:11:09+00:00septiembre 22nd, 2017|Escribiendo ciencia ficción|4 Comments

4 Comments

  1. A.P.Berra 26/09/2017 at 18:56 - Reply

    Un gran final a un gran relato. Me ha encantado. Con esa Sevilla virtual, has dejado muchas cosas pendientes para poder seguir la historia(y muchas otras historias tras esta). Enhorabuena y gracias por compartir tu relato con nosotros. Estoy deseando recibir tu newsletter.
    Un fuete abrazo.

    • Mmar González 28/09/2017 at 12:49 - Reply

      ¡No sabes cuanto me alegra que te haya gustado!
      Cyan es un mundo en construcción y como tal, a medida que lo voy creado van surgiendo mil historias que contar. El worldbuilding es estremadamente inspirador, aunque me temo que es del todo absorbente xD

      Un besazo enorme, nos vemos en la Sevilla Virtual 😀

  2. Archange Maudit 23/09/2017 at 12:01 - Reply

    ¡Fantástico final! Por desgracia llevaba algún tiempo sin poder venir a disfrutar de tu historia (mi mala salud me lo impide a veces) pero la lectura del último micro relato ha sido una inyección de energía y todo un regalo. Enhorabuena por haber finalizado el relato y sólo espero poder seguir leyéndote muy pronto. (Cuando he visto la Giralda mi corazoncito sevillano ha dado un vuelco sin poder evitarlo).

    ¡Muchísimas gracias! Nos seguimos encontrando 😍

    • Mmar González 28/09/2017 at 12:47 - Reply

      No te preocupes, Archange. La locura de la vida diaria nos puede demasiadas veces. Es un gusto cada vez que te pasas por esta casa y es por eso que tienes las puertas abiertas para cuando decidas regresar. Sevilla es el mejor escenario posible, incluso si es una Sevilla virtual.

      Nos vemos en la próxima vuelta del camino.
      Un besazo enormérrimo 😀

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