//Metáforas de Ciencia Ficción

Metáforas de Ciencia Ficción

La ciencia ficción como catalizadora de ideas

Cuando María del Mar me propuso colaborar con su blog, lo primero que pensé fue que qué hacía está loca contando conmigo y con mi verborrea para hablar de Ciencia ficción. Lo segundo que pensé fue que iba a aprovechar la oportunidad para explorar lo que más me hace disfrutar de este género: cómo los autores engalanan la idea central de su novela con sociedades maravillosas, planetas lejanos y naves de última generación para hacer llegar mejor su mensaje. Cómo crean metáforas de ciencia ficción para transmitirnos sus ideas.

Cuando empecé a escribir, hace tantos años que prefiero no pensarlo, lo hacía por el simple gusto de contar historias. Más adelante, en el momento en que decidí tomármelo en serio, me di cuenta de que un libro servía para entretener y, además, para desarrollar aquello que le preocupaba al autor y provocar que su audiencia piense sobre ello.

metaforas de ciencia ficcion nave

A raíz de todo esto, además de que siempre me había tirado la literatura de género, me reafirmé en mi voluntad de seguir con la fantasía y la ciencia ficción. Y es que quien escribe estos géneros no suele hacerlo porque le guste el olor a combustible de nave espacial sino porque sabe que es una excusa perfecta para desarrollar una idea en toda su magnitud.

Vamos a ver cómo algunos de los grandes han usado la ciencia ficción a su favor, utilizándola como metáfora y espejo del mundo.

El monstruo que no lo era, por Mary Shelley

Pienso, por ejemplo, en Mary Shelley y su fantástico Frankenstein: el moderno Prometeo. La autora expuso en esta obra el dilema de si el monstruo nace como tal o es la sociedad quien lo crea.

Ahora que todos conocemos la historia nos es muy difícil pensar en cómo exponer este dilema sin meter fantasía o ciencia ficción de por medio. Aún así, si lo intentamos, podemos imaginar a un padre que educa a un hijo para ser un asesino sin escrúpulos o una secta que manipule a personas normales para convertirse en carceleros sanguinarios.

Por muy buenos que puedan ser estos libros sin un ápice de ciencia ficción, creo que todos somos conscientes de que difícilmente tendrían el impacto de una novela en la que un monstruo creado por el hombre, que es rechazado por la sociedad que le rodea y que, aún así, busca el amor, acaba de la peor manera posible. Con Frankenstein, Shelley dio vida a una de las grandes preguntas filosóficas de nuestra sociedad y nos dio la idea de que los humanos no nacemos malos sino que nos hacen malos. La manera en la que la autora defiende esta idea me parece soberbia y, todo, gracias a la ciencia ficción.

La humanidad, mi humanidad, va primero, por Orson Scott Card

Es irónico que El juego de Ender y La voz de los muertos hayan salido de la cabeza de Orson Scott Card dada su “salida del armario” como homófobo declarado. En la primera novela, el autor nos presenta una Tierra que estuvo a punto de ser destruida por una raza alienígena y cómo un niño prodigio, Ender, tiene en su mano la salvación, que pasa por destruir a los insectores, seres extraterrestres con forma de insecto.

En La voz de los muertos, secuela de El juego de Ender, el protagonista ha crecido y vive en un planeta amenazado por los humanos, que lo temen debido a una plaga que destruyó  o mutó a toda vida inteligente que lo habitaba.

Decía al principio que es irónico que lo haya escrito él porque esta saga trata de la compasión y de reconocer como iguales a quienes son diferentes, cosa que no casa mucho con ser homófobo. Por otro lado, si bien en el primer tomo es mucho más sutil que en el segundo, la premisa de la que parte Scott Card para estas novelas es  cómo el ser humano arrasa con todo aquello que haga peligrar su supervivencia. Y, para ello, lo que hace es deshumanizar a su contrario.

Cuando lo leí, me pareció que, al mostrar a los malos del cuento como extraterrestres monstruosos, primero nos hacía empatizar con esos humanos que quieren destruirlos completamente. Sin embargo, se las ingenió para hacernos preguntarnos quiénes éramos nosotros para creer que teníamos derecho a aniquilar a seres vivos solo porque no eran iguales que nosotros.

Eso me lleva a la gran metáfora de este libro: la exageración nos ayudaba a entender el mecanismo con el que las personas deshumanizamos a quienes no consideramos nuestros iguales.

Roles, ¿qué roles?, por Ursula K. Leguin

En pleno 2017 a muchos les parece reaccionario y moderno hablar de la diferencia de roles entre hombres y mujeres, y se tacha de nazi (o feminazi) a quienes discuten sobre si los roles —criar, traer dinero a casa, llorar ante una película emotiva— vienen dados por la genética o si, por el contrario, es un tema cultural. Imaginad, ahora, que alguien hubiera escrito sobre ello en  1969, hace 48 años. Increíble, ¿verdad?

En realidad no tanto, pues la gran Ursula K. Leguin escribió sobre ello en La mano izquierda de la oscuridad. La autora defiende en esta novela que la asunción de roles de género puede ser cultural, y lo hace a través de una historia que pasa en Invierno, un planeta donde sus habitantes son hermafroditas y solo adoptan los rasgos característicos de un sexo u otro en la época de celo. Sería algo similar al género fluido, donde el individuo no se identifica exclusivamente con uno u otro género. Si a día de hoy, que cada vez se acepta mejor que el hombre quiera criar a sus hijos y que las mujeres quieran dedicarse a sus intereses en lugar de criar, aún hay quienes se aferran a los roles tradicionales con uñas y dientes, imaginaos hace casi cincuenta años.

Racismo y elementalistas de tierra, por N. K. Jemisin

Cualquiera que conozca a Jemisin sabe que sus novelas aspiran a luchar contra la desigualdad que ha sufrido toda su vida por ser una mujer negra y pobre en Estados Unidos. En La quinta estación, novela ganadora del Premio Hugo en 2016, nos muestra cómo los seres humanos discriminan a quienes temen. En este tomo, vemos cómo la humanidad ha esclavizado a parte de los suyos porque, aunque son sus iguales, tienen poderes para controlar la tierra.

La metáfora del esclavismo y el racismo que vemos en este libro es muy clara para el lector, pero no por eso es burda o naíf. La autora nos pone, con una acertada segunda persona del singular en el narrador, en la piel de una orogen o elementalista de tierra que ha sido esclavizada toda su vida por la sociedad en la que vive. En este tomo, el lector no deja de preguntarse por qué, si la supervivencia depende de los orogenes, los tratan como esclavos en lugar de dioses. Pero eso es lo que ha hecho siempre la raza humana: ser ilógica, tener miedo, reprimir al diferente aunque lo necesiten. O, precisamente, porque lo necesitan.

La Ci-Fi como metáfora

El escritor de género no escribe ciencia ficción como excusa para hablar de naves sino que las naves son una excusa para hablar de la sociedad. Y, como os decía al principio, diseñar un universo que sirva como metáfora es lo que más me gusta de la ciencia ficción y, a la vez, lo más complicado.

La magia de la ciencia ficción, igual que la de la literatura fantástica, es estirar los límites de la realidad para ahondar en conceptos que, de otra manera, no impactarían tanto al lector. A través del enfrentamiento entre el lector y una realidad que le sorprende, el autor busca que extrapole todo aquello que lee a su día a día, normalmente más tranquilo y sin menos fuegos artificiales en medio del universo.

Para mí, los mejores libros de género son los que me maravillan con cosas imposibles mientras me intentan explicar cómo es el ser humano y la sociedad en la que se desarrolla. Estaré más o menos de acuerdo con la idea que me transmiten, por supuesto, pero me encanta que me hagan pensar en ello y conocer otros puntos de vista. Y todo ello, mientras disfruto de tramas llenas de emociones, personajes hechos de metal y tecnologías tan maravillosas que parecen fruto de la magia más que de la ciencia. No me digáis que no es apasionante.

Metaforas de ciencia ficcion Carla Campos

Y tú, dime, ¿cuál es tu metáfora de ciencia ficción favorita?

Si te ha gustado este artículo no olvides compartirlo, comentarlo y suscribirte a mi lista de correo   para recibir todas las novedades y nuevas iniciativas directas en tu buzón de correo. Un abrazo.

By |2018-01-16T13:42:00+00:00enero 16th, 2018|Ciencia ficción en español|11 Comments

11 Comments

  1. Archange Maudit 24/01/2018 at 04:37 - Reply

    Si la literatura puede cambiar el mundo, la ciencia-ficción y la fantasía son las mejores herramientas que tenemos para conseguirlo. Ampliar los límites del mundo conocido, explorar las rendijas de la realidad, estirarla hasta alcanzar límites insospechados… Todo ello abre la mente y modifica nuestra conciencia.

    Hoy hemos recibido la triste noticia de la muerte de Ursula K. Leguin, rebelde, valiente, pionera. Carla, al citarla en tu artículo le has hecho un precioso homenaje a su figura y a la obra que nos lega. Muchas gracias.

    Un gran abrazo.

  2. proyectoaesteria 17/01/2018 at 17:41 - Reply

    ¡Magnífico post, Carla!

    La ciencia ficción siempre ha arrastrado ese halo de género literario poco serio y, sin embargo, es uno de los más prolíficos en indagar en las profundidades humanas. Además, la especulación siempre ha servido como motor de la ciencia, ese mágico ¿y si…?

    Si tengo que quedarme con una metáfora, no puedo hacerlo con otra que no sea la psicohistoria que describe Asimov en Fundación. Un clinic de control de masas, de deducción basada en el movimiento de los humanos como sociedad y no como individuos, con ese giro de tuerca que habla sobre el motor de la innovación, la ética y el compromiso de nuestra especie. Posiblemente fue uno de los motivos que me sedujo para lanzarme a escribir CiFi.

    Genial artículo.

    ¡Gracias!

    • Carla 18/01/2018 at 13:03 - Reply

      ¡Muchas gracias, Yon! Estuve a puntito de tratar la psicohistoria de Asimov para este post, jeje. Es un ejemplo cojonudo y ‘Fundación’ fue uno de los primeros libros cifi que leí así que le tengo mucho cariño por lo que me impactó y lo mucho que me hizo pensar.
      Creo que me lo voy a releer. Bien lo merece.
      Gracias a ti, de verdad.
      un abrazo!

  3. Alejandro F. Monte 17/01/2018 at 10:15 - Reply

    Leyendo este artículo me viene a la cabeza el libro Starship Troopers, en el que se basa la película (pero que no tiene nada que ver, al menos en el fondo). Todo el conflicto con los bichos no es más que el escenario para hablar de temas como el sufragio, la diferencia de clases, racismo y diversas cuestiones bélicas. Me pasa como a ti, puedo no estar de acuerdo con lo que dice la novela, pero disfruto leyéndolo y me hace pensar en un contexto lúdico.
    ¡Gran artículo!

    • Carla 18/01/2018 at 13:01 - Reply

      ¡Muchas gracias Alejandro!
      ¿sabes que nunca me leí el libro? pero he visto la película, bastante regular, por cierto, un montón de veces, jejeje. Has hecho que me entren gnas de leerlo y ver cómo esos seres son una excusa para hablar de racismo y demás.
      Gracias de nuevo!
      Un abrazo!

  4. mjota78 16/01/2018 at 21:21 - Reply

    Me ha encantado el artículo. Estoy totalmente de acuerdo con tu opinión. A mi me gusta escribir Ciencia Ficción, la que llaman blanda, en formato de Distopías. Me gusta ahondar en situaciones llevadas al extremo y conocer el comportamiento que tendría la humanidad en ese momento. Me apunto algún libro que no conocía, y después del artículo, estoy deseando leer.
    Gracias.
    MJ

    • Carla 18/01/2018 at 12:59 - Reply

      ¡Mil gracias por tu comentario, MJ! Espero que te gusten los libros que escojas y que nos hagas una reseña 😉
      Un besazo!

  5. Consuelo Abellán 16/01/2018 at 15:13 - Reply

    Carla y Marimar: muchísimas gracias a las dos por este artículo, que me ha encantado. Nos pedís nuestras metáforas favoritas de ciencia ficción, pero resulta que la mía es una que ya está descrita en el artículo: El juego de Ender, el miedo hacia lo diferente, a lo que no comprendemos, nuestra tendencia a luchar contra ello, la intolerancia… Pero dado que también se comenta en el texto, y a sabiendas de que seguramente constituya una digresión, aprovecho para hacer una pregunta que me tiene la cabeza comida desde que supe de la homofobia de Card. Me enteré por comentarios que vi en Twitter denostando toda su obra. Mi primera reacción fue de incredulidad. No podía creer que una persona homófoba y racista (lo cual implica intolerante) hubiera podido escribir un libro como El juego de Ender, que para mí es un canto al pacifismo y una denuncia contra esa tendencia humana a temer todo lo que es diferente y tratar de destruirlo. Mi pregunta es: ¿podemos separar al autor de la obra? ¿se puede amar El juego de Ender y odiar a su autor? No quiero abrir aquí un debate, pero sí recabar más opiniones sobre el tema, que me tiene el “corazoncito” dividido…

    • Carla 18/01/2018 at 12:58 - Reply

      ¡Muchas gracias por tu comentario, Consuelo!
      Creo que es muy complicado separar la novela del autor, especialmente si este último hace mucho ruido, ya sea para bien o para mal. Me alegra, eso sí, haberme leído el Juego de Ender cuando no sabía de qué pie cojeaba Scott Card. Desde entonces no he vuelto a leer nada suyo…

  6. M. M. J. Miguel 16/01/2018 at 13:52 - Reply

    Me encanta la manera en la que Carla ha tratado los elementos especulativos dentro de las obras de estos 4 autores. Concuerdo completamente con ella, y es que el género nos permite agarrar con lupa cualquier tema y llevarlo hasta sus límites para un completo análisis. Siempre he pensado que, más allá de mostrar sociedades evolucionadas o mundos maravillosos, la literatura de género representa todo lo gris del mundo, desde sus blancos más blancos, hasta sus negros más negros.

    Y pienso que hoy más que nunca es lo que necesitamos leer.

    • Carla 16/01/2018 at 13:59 - Reply

      ¡Muchas gracias por tu comentario! Estoy de acuerdo contigo en que es lo que necesitamos leer. Encontrar esas metáforas que nos ayuden a entender la deriva de este mundo tan loco que pretende colonizar otros. Y ya me dirás cómo lo haremos o, mejor, qué dejaremos tras nuestros pasos si no somos capaces de hacerlo bien en nuestra casa, que se supone que es la queremos.

Leave A Comment

Responsable: María del Mar González Gómez | Finalidad: gestionar los comentarios | Legitimación: tu consentimiento expreso | Destinatarios: los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de SiteGround (proveedor de hosting de mmarglezgomez.com) en Amsterdam, Holanda | Derechos: Acceso, rectificación, supresión, anonimato, portabilidad y olvido de sus datos | Información adicional: Aviso legal y política de privacidad de mmarglezgomez.com | Contacto: info@mmarglezgomez.com

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información o para ver como desactivarlas.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies