Bienvenidos de nuevo a mi morada. Como podéis apreciar he estado de reformas completas, ¿quién va a cambiar de lugar un par de cuadros si puede tirar los tabiques y construir unos cimientos sólidos? Espero que el resultado os guste tanto como a mi.

Os traigo la segunda entrega del conjunto de microrrelatos ‘Crónica de Cyan‘. En esta ocasión me he encontrado con un conflicto muy interesante a la hora de enfrentar la escritura. Y es que Violeta no es una humana cualquiera, como ya sabemos de antes, con lo que su manera de expresarse, ver el mundo y la realidad no podía ser exactamente igual. Me he propuesto crear un narrador diferente, en el cual se conjugue tecnología y humanidad, y no ha sido un reto fácil. Espero haberlo conseguido.


Polvo Eres – Crónica de Cyan II

Atwood.

La capitana Atwood levantó las cejas frustrada. Tras desatornillar la tapa trasera del dispositivo de almacenamiento de memoria, el mensaje que aparecía en la pequeña pantalla seguía siendo el mismo: ‘inserte el código maestro’.

Se levantó frustrada de su asiento y se encaminó al otro extremo de la habitación, la morgue no era un lugar especialmente bueno para inspirarse. No era el primer trasvasado que trataba, pero aquella droide que descansaba sobre la mesa de autopsias, no era como las demás. Era la doctora Violeta, la artífice de la tecnología que había llevado a la humanidad hasta un punto de no retorno. Solo una máquina, y por lo que parecía, totalmente desactivada. No se había movido un solo milímetro desde que fue capturada en compañía de un hombre, y ahora, en la habitación profusamente iluminada, parecía una niña dormida bajo una sábana blanca.

— Polvo eres, en polvo te convertirás. Tuercas, metal y plástico que sustentan una simulación sin alma. Un prodigio científico enlatado que sólo lleva al infierno de la humanidad. Otra vez. Otra vez. Otra vez. La huella de una vida que terminó hace siglos. El eco de una sombra que atiende a sus raíces.

La voz ligeramente metálica de Violeta sacó a Atwood de sus pensamientos. Al volverse hacia la fuente del sonido, la chica estaba sentada sobre la mesa y el vestido, abierto por detrás, dejaba ver la zona donde había estado trabajando la capitana. Sus ojos fueron inmediatamente al la mesita, junto a Violeta, donde había dejado su arma reglamentaria.

Violeta

Violeta desconectó mentalmente los interruptores del sistema integral. No quería que lo que ocurría en el exterior afectara en lo más mínimo a sus cálculos. Tenía poco tiempo y era preciso aprovecharlo al máximo. Provocaría una distracción para conseguir llegar hasta la fuente de alimentación más cercana.

> Desconectando módulo integral.

Así está mejor, prefiero no saber, no sentir lo que está ocurriendo ahí fuera. A qué juegan con mi cuerpo de metal, cómo pretenden doblegarme. 

Encontraré la manera de transponer mi memoria actual al almacenamiento de la red interplanetaria. Solo así recuperaré mi existencia en otro modelo compatible.

>Comprobando estado de la red… Desconectado.

Dios, esos gritos. Es Abel. Tengo que hacer algo.

El tiempo se me agota, he de volver a intentarlo. Veo la pistola en la mesa y a Atwood distraída.  Adelante.

>Comprobando estado de la red… Conectado.


 

Bueno, pues hasta aquí, la segunda parte de Crónica de cyan, para ver que ocurrirá con la pistola, la capitana y Violeta tendréis que esperar al siguiente capítulo pero, tranquilos, esta vez tardará mucho menos en llegar.
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Y por último, una pregunta para ti: ¿Que hubieses hecho de haberte despertado esta mañana en una mesa de autopsias? Disfruta del verano, un saludo.