//El transporte en el espacio en la ciencia ficción

El transporte en el espacio en la ciencia ficción

No es lo mismo llevar un geranio de la terraza al salón, que transportar una bicicleta de Barcelona a Singapur: lo mismo ocurre con el transporte espacial. Si queremos hablar con un poco de propiedad antes de ponernos a escribir nuestra historia de ciencia ficción, deberíamos documentarnos un poco sobre cómo vamos a mover las naves espaciales de nuestro relato. Al fin y al cabo, estamos hablando de ciencia ficción ¿no?

  • Transporte orbital. El transporte más básico. Muchas de las naves que vemos en las películas de ciencia ficción no están diseñadas para entrar en órbita, por lo que habrá que idear diferentes métodos para llevar el equipaje –o los pasajeros- desde el espaciopuerto a la nave que les espera en órbita.
  • Viajes intrasistema. Lo que conocemos por viajes espaciales de velocidad convencional. Una vez que estamos fuera de nuestro planeta y queremos llegar a otro planeta del mismo sistema solar, por ejemplo, un viaje desde la Tierra a Marte.
  • Viajes de largo alcance. Teniendo en cuenta que el sistema estelar más cercano, Alfa Centauri, está a 4,37 años luz, estamos hablando de una gran diferencia respecto a la categoría anterior, pero que todavía pueden ser alcanzados por métodos cercanos a la ciencia de hoy día.
  • Viajes de muy largo alcance. Hablamos de varios miles de años luz. Sistemas estelares que están fuera de nuestro alcance por métodos convencionales. Este tipo de viajes exigen imaginación y dejar de lado la ciencia conocida hoy por hoy. ¡Abracemos la ficción sin complejos!

Transporte orbital

Decir que sólo existen tres maneras de hacer las cosas sería muy presuntuoso, por muchas novelas que haya leído o aunque me sepa de memoria chorrocientos capítulos de StarTrek seguro que existen más, pero hablaré de las tres maneras que conozco para poner a un ser humano y su maleta, desde su casa a la nave que le llevará a otro sistema solar. Desde Galactica, pasando por Starwars hasta StarTrek te encontrarás más o menos los mismos conceptos.

Ascensores espaciales

Imagina que pones un satélite en órbita de media altura. Lo colocas justo en el punto de equilibrio entre la atracción de la gravedad que tira de él en un extremo y la fuerza centrífuga que empuja en sentido contrario. Le atas un cable y sobre ese cable, montas una cabina de ascensor. Esa idea te permite desde la superficie de la Tierra a una órbita justo en el límite de la gravedad terrestre.

Más o menos ese es el concepto de ascensor espacial. La gran ventaja que tiene es que una vez construido, sale barato y es tremendamente seguro. A no ser que tengas un grupo terrorista, como en “Marte rojo” que lo destroce y la líe parda. Es una idea que surgió por primera vez en el libro de Arthur C. Clarke “Las fuentes del paraíso”, aunque hay que destacar que no lo inventó él. Yo también lo uso en mi novela “11,4 sueños luz”. Es un concepto bastante popular que aparece en películas como Elysium, o en juegos clásicos como Halo.

En mi blog tienes más información sobre órbitas espaciales y cómo aparcar una nave en el espacio. Si quieres más información, puedes seguir este blog especializado en el concepto (en inglés): http://www.spaceelevatorblog.com/

Lanzaderas

Lo más parecido que ha hecho el ser humano son los transbordadores espaciales. Su  propulsión no difería de la de un lanzador (cohete) convencional, con combustible sólido y/o líquido (más tarde hablaremos de este método de propulsión). Una lanzadera, en cualquier caso es una pequeña nave espacial que puede vencer la tremenda fuerza de gravedad para salir al espacio. Un vehículo tan pequeño generalmente no tiene la capacidad de un viaje estelar de larga duración, ya que cuanto mayor sea su masa, más difícil le será a los motores vencer la fuerza gravitatoria del planeta.

El transporte en el espacio en la ciencia ficcion STS

En Starwars vemos a los gerifaltes desembarcar desde los destructores imperiales a bordo de lanzaderas. Lo mismo pasa en Galactica, o prácticamente cualquier novela que se tome un poco en serio la gravedad y los peligros de la reentrada atmosférica, que pueden destrozar un vehículo que no esté preparado para ella.

Teletransporte

Cómodo, rápido, seguro… y tremendamente fantástico. Podemos pensar que viene de StarTrek, pero no, ya en 1877 un relato de David P. Mitchell narraba la historia de un científico loco que se las ingenió para enviar un gato por el telégrafo, desarmando y armando de nuevo sus átomos.

Excepto en StarTrek, no es un método que se use demasiado, quitando la gran excepción en la literatura de Hyperion, donde es la tecnología más importante del libro, y que es una de las bases de una nueva civilización. Una novela imprescindible.

Viajes intrasistema

Generalmente, son tratados mediante sistemas convencionales de impulso, que no incluyen velocidades superiores a la luz. Aquí tenemos varios métodos, muchos de ellos son sistemas que se usan en la astronáutica actual.

Motores químicos.

Pueden ser de combustible líquido o sólido. Usados desde hace siglos -¡la pólvora es un combustible sólido!- se usan para colocar satélites en órbitas bajas (LEO) y más allá. A menudo la combinación de varias etapas para colocar una nave en órbita y propulsarla más allá (por ejemplo, hacia Marte) se basa en la combinación de varios sistemas de propulsión: primero combustibles sólidos, luego líquidos y después otros sistemas. El principio de estos motores es simple: producen una reacción que hace que se expulses gases a alta velocidad, siendo esto lo que produce el empuje.

Motores de antimateria.

La reacción entre un positrón y su equivalente inverso produce una explosión de rayos gamma, que deflectados y utilizando el efecto Mössbauer, puede lograr una de las mayores velocidades conocidas a día de hoy por un motor teóricamente posible de construir. El problema es que el combustible necesario es extremadamente caro de construir: la antimateria. El mismo problema existe para derivados de este modelo basados en la generación de plasma de antimateria. Sea cual sea el modelo, aunque la antimateria existe, no es viable  sintetizarla de manera industrial, al menos a día de hoy. Pero sólo por el nombre tan chulo que tiene merece la pena contemplar el concepto para nuestra naves.

Velas solares.

Sistemas económicos, pero engorrosos y lentos, aunque técnicamente viables. Se basa en mismo concepto de los barcos de vela: que el viento, capturado por una lámina de tela impulse la nave. En este caso, seria el viento solar, o la corriente de fotones del sol (u otra fuente emisora de fotones, como un láser de alta potencia desde una base planetaria). Aunque pueda parecer demasiado aparatoso y sacado del steampunk, es uno de los modelos económicamente mas viables para viajes interplanetarios. Eso sí, un viaje Tierra-Júpiter puede llevar dos años, y a no ser que seas un poco hippie, el concepto no resulta muy excitante por que las naves se moverían con muy poca gracia. Imposible ser pirata espacial con un vehículo con tan poca capacidad de maniobra.

Motores iónicos.

Tenemos de varios tipos, aunque se basan en lo mismo: cargar una partícula eléctricamente (ionizarla) y hacer que salga a toda velocidad. El más efectivo quizás sea el de magnetoplasma, que utiliza el efecto de la fuerza de Lorentz. Pero existen seis o siete tipos más dentro de esta subcategoría: impulsores de efecto Hall, de pulsos iónicos, de plasma eléctrico, y algunos otros. El futuro hoy día camina en esta dirección, pues algunos de ellos son energéticamente eficientes, no requieren apenas combustible y permiten una aceleración constante, que puede hacer más o menos viable un viaje planetario en plazos razonables (semanas o meses). En la mayoría de novelas de ciencia ficción de tipo hard se suele usar este tipo de propulsión, por ser tecnología explorada por la astronáutica actual.

Viajes de largo alcance

O bien tenemos paciencia (años, décadas) o utilizamos algún método de transporte a velocidades por encima de luz. Lo que se conocen como motores de salto, hiperlumínicos, de curvatura o FTL (Faster Than Light). Veamos las diferentes posibilidades:

Naves generacionales

Un viejo concepto, que casi tiene un siglo. Como un Arca de Noé espacial, permite meter a una gran población de personas en una gran nave habitada, donde generaciones de tripulantes viven y mueren hasta llegar a su destino. Es precisamente uno de los hilos centrales en mi novela “11,4 sueños luz”. En este blog, de la mano de Antonio Távara tenéis este post hablando exclusivamente de naves generacionales.

El transporte en el espacio en la ciencia ficción vistas

Es otro “clásico” de la ciencia ficción, tanto en literatura como en el cine, y permite emplear varios diseños de nave, aunque los más clásicos son el de tipo Toro de Stanford (Elysium) o el de Esfera de Bernal, que hemos visto fugazmente en Interestellar.

En este tipo de naves se hace necesario el uso de sistemas de gravedad artificial, y se presta a mucha problemática social, al tener a la población recluida dentro de un espacio relativamente pequeño. La ventaja de estos sistemas, es que técnicamente son viables con la tecnología existente en la actualidad.

Hibernación

Pasarse durmiendo todo el viaje, o congelado o una alternativa similar es algo que hemos visto en decenas de películas y en más de una novela. Aunque a día de hoy no hay tecnología para ello, mucha gente considera esto mas realista que los viajes hiperlumínicos. Dependiendo del tipo de historia que quieras contar, pero casi seguro que tendrás que dominar la elipsis narrativa.

Viaje hiperlumínico.

Aquí entramos en la pura ficción. Según la física, no se puede viajar a más velocidad que la luz (físicos, ya estáis comentando el artículo y despellejándome), así que cualquier tipo de motor que nos permita que la nave vaya más rápida que la luz entra en contradicción con la física establecida por Einstein y sus colegas.

El físico mexicano Miguel de Alcubierre tiene una teoría de cómo esto puede ser posible, y que da pie a que los motores de curvatura de StarTrek no sean tan ciencia ficción como creíamos, esta tecnología podría llevar a una nave a través del espacio a toda pastilla. Aún así, necesitan tiempo para ir de un punto a otro, e incluso tienen una forma de medir esa velocidad: el índice Warp. De esta manera Warp-5 necesitará mas tiempo que Warp-9. Cuando en StarTrek se encuentran a una nave que va a Warp-100 todos flipan diciendo que ¡eso es imposible! Me encantan esas contradicciones dentro de la ficción.

El transporte en el espacio en la ciencia ficcion IXS Enterprise

Otras variantes permiten saltar de un punto a otro de forma casi instantánea (motores de salto) pero siempre a distancias más o menos conocidas o cercanas, como los motores FTL de Galactica o el hiperespacio de StarWars. Requieren combustible, y este parece estar en relación con la distancia a saltar, y requieren cartas de navegación que les permiten hacer el salto de una forma segura y no materializarse dentro de una estrella.

Viajes de muy largo alcance

Para ciertas distancias, o bien tenemos una nave equipada con un motor  de curvatura que le permita velocidades de Warp-20000 o pasa algo cuasimágico que transporta a nuestra nave muy lejos, incluso a otra galaxia. Esto lo hemos visto en Startrek alguna vez, aunque no tiene mucho de ciencia ficción sino de fantasía.

El universo, está lleno de galaxias y entre ellas no hay nada mas que el absoluto vacío. Si la distancia entre dos estrellas cercanas parece casi insalvable, la distancia entre sistemas de diferentes galaxias, es para nuestros cerebros algo casi imposible de entender. Ninguno de los sistemas anteriores valdría. Por poner un ejemplo, una nave generacional no tardaría un siglo o dos en llegar, sino varios millones de siglos en el mejor de los casos: Inviable.

Agujeros de gusano

¿Y si pudiéramos “doblar” el espacio y por medio de un túnel desplazarnos de un punto a otro como si fuera un simple atajo? Esta es la teoría de los agujeros de gusano, simplificándola varios órdenes de magnitud. Gracias a este teoría, podríamos viajar de un punto a otro del universo sin importarnos la distancia.

El transporte en el espacio en la ciencia ficcion agujero de gusano

Aquí no hablamos de decenas de años luz si no, por qué no, de millones de años luz. Sería como abrir una puerta, traspasar el umbral, y caer en otra galaxia. No viajamos más rápido que la luz, simplemente encontramos un atajo muy, muy bueno.

Este sistema es el que usa en Stargate, y con variaciones, el que uso en mi próxima novela “Hijos de Brin”, por medio de una red de agujeros de gusano que conecta la galaxia conocida.

El viaje por el espacio puede ser tan detallado como quieras, pero implicarse en demasiados detalles puede resultar difícil de mantener en el relato. A no ser que tengas grandes conocimientos de física, no te recomiendo que te metas en demasiado detalle. Los efectos relativistas de los viajes cercanos a la velocidad de la luz pueden ser parte de la trama, como Guerra Interminable, de Haldeman, pero en toda space opera que se precie, la naves, van y  vienen. Más rápido o mas lento, darán juego, pero son parte del escenario.

El transporte en el espacio en la ciencia ficcion Nicholas Avedon

Con la entrada de Avedon me han entrado unas ganas enormes de subir a una lanzadera espacial y ver la tierra alejarse a través de la escotilla, ¿cuál es tu método de transporte espacial favorito?

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4 Comments

  1. Jimmy Olano 19/02/2018 at 22:24 - Reply

    Siguiendo la idea de la antimateria: EL ANTIGRAVITÓN.

    El pequeño detalle es que no hemos descubierto siquiera el gravitón, muchísimo menos el antigravitón.
    https://es.wikipedia.org/wiki/Gravitón
    Violando toda lógica, desafiaría las leyes físicas conocidas de este universo ya que ni siquiera la luz con su infinitesimal cantidad de masa del fotón se puede resistir a la gravedad.

    Pero de que aquí sale un algo para una novela, sale ¿cuál escritor ha hecho uso de este recurso?

  2. M. M. J. Miguel 02/02/2018 at 16:08 - Reply

    Esta es una de las cuestiones que más me intrigan dentro de la ciencia ficción, y creo que es un factor que obliga al escritor a utilizar todos los recursos a su alcance para amortiguar la narrativa entre viaje y viaje; de la buena manera, me refiero. Creo que mi favorita es la nave generacional por la gama de personajes que se pueden desarrollar, y porque da para un entorno más concentrado en las relaciones humanas.

    Mis saludos a Nicholas y a Marimar. Un muy buen post.

  3. Nicholas 01/02/2018 at 21:29 - Reply

    Gracias! Pero los agujeros de gusano no aparecen en lágrimas negras de Brin apareceran en la secuela que tengo en la cabeza y verá la luz dentro de un año. Pero aparecen otras cosas no menos Interesantes 😉

  4. proyectoaesteria 01/02/2018 at 10:28 - Reply

    Artículo interesante de un tipo no menos interesante.

    Me han gustado mucho los ejemplos que has elegido y cómo has desarrollado el tema. A nivel personal me tienen loco los agujeros de gusano, que digas que en Lágrimas de Brin aparecen me hace desesperar de hype. Hay un ejemplo bastante elegante y bien trabajo en la trilogía Wayfarers de Becky Chambers sobre construcción de agujeros de gusano artificiales, también hay una teoría bastante curiosa en Faith el juego de rol.

    También recuerdo un ascensor lunar bastante trabajado en el Quinto día de Frank Schatzing (aunque es un libro duro de leer).

    Genial artículo para todos a los que nos gusta la CiFi y para los que tienen algo de curiosidad.

    ¡Invitados de lujo Mari Mar!

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